Por qué carne vacuna con sabor a cerdo


Por qué carne vacuna con sabor a cerdo

En los últimos años, el sabor de la carne vacuna varió. Según la mayoría de los consumidores para peor, pues tendría sabor a cerdo. Para Enrique Paván, técnico del grupo de nutrición y calidad de producto del área investigación en Producción Animal del Inta Balcarce, este cambio está asociado con la transformación registrada en los sistemas de engorde.
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Según el técnico, hubo un aumento de la proporción de animales terminados con dietas a base de concentrados; en algunos casos se utilizan semillas de oleaginosas o nuevos productos derivados de las industrias del etanol y del biodiésel como componentes en las dietas, lo que a veces puede afectar el sabor de la carne.

El sabor y la terneza de la carne son los dos atributos organolépticos que tienen mayor incidencia en la definición de la calidad de la carne por parte de los consumidores. La primera de estas características depende, en gran medida, de la composición de ácidos grasos de la dieta animal.

Paván explicó que las diferencias en el sabor surgen de aquellos animales terminados con dietas a base de concentrados con una composición de ácidos grasos que contrasta con la de las pasturas. “Cuando esta suplementación es elevada o se extiende por un tiempo prolongado, se genera un cambio en la proporción los ácidos grasos que podría modificar el sabor de la carne”, analizó el técnico.

Como consecuencia, la composición de ácidos grasos de vacunos y porcinos tendió a semejarse. En la medida que la proporción de aceites de cereales u oleaginosas aumente en la dieta de los vacunos, la composición de ácidos grasos de la carne vacuna se asemejará cada vez más a la del cerdo y en consecuencia su sabor también será más parecido.

La alimentación del animal impacta en el nivel de producción, en su eficiencia y en la calidad del producto final. Por ende, para evitar que esta última se vea afectada, se recomienda decidir de manera correcta la estrategia de alimentación.
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Dieta recomendada para reducir centímetros del abdomen


Dieta recomendada para reducir centímetros del abdomen
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Aunque no es adecuada si se busca bajar varios kilos de más, sí ayuda a bajar centímetros de zonas específicas. Desde el portal dietas.com recomiendan este régimen si se quiere tener un vientre plano.

La dieta consiste en un régimen hipocalórico y bajo en grasas saturadas que ayuda a disminuir medidas de la zona abdominal.

La dieta se basa en consumir en el desayuno y cena alimentos ricos en triptófano, aminoácido esencial en la nutrición humana, siendo un elemento seguro y natural que favorece el buen estado de humor.

El consumo de grasas tipo monoinsaturadas se logra con el consumo de almendras, jugo de naranja, piña y ciruela.

Recomendaciones en la dieta para reducir medidas del abdomen:

Como en cualquier otra dieta, conviene que consultes con tu médico antes de iniciarla.
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La dieta para reducir medidas del abdomen tiene un balance adecuado pero es baja en fibra, por lo que no debe extenderse más de una semana. Mientras dure el régimen debes incluir al menos 2 litros de agua diariamente.

Existen algunos alimentos prohibidos en la dieta para reducir medidas del abdomen, éstos son: las carnes grasosas, las cremas y aderezos cremosos, los alimentos enlatados y los dulces y chocolates.

Menú de la dieta para reducir medidas del abdomen:

-Desayuno:

1 jugo de naranja (2 naranjas); 3 almendras; 1 cucharada de miel de abeja; café ó té al gusto.

-Almuerzo:

Sopa de verduras o consomé; 100gr de carne, pollo o pescado; ensalada verde o verduras cocidas; 1 tortilla de maíz.

-Cena:

1 jugo de piña o ciruela; 3 almendras; ensalada verde; eelatina dietética.

Respuestas a dudas frecuentes en la dieta para reducir medidas del abdomen

• Puedes acompañar la dieta para reducir medidas del abdomen con tu rutina de ejercicios. No causará bajo rendimiento puesto que solo se realiza por una semana.

• Si te da hambre entre comidas puedes comer una naranja o 2 rebanadas de piña.

• Puedes sustituir el café o té por agua de arándanos o de jamaica.

• Los jugos de piña y ciruela deben ser naturales.

• El pollo de preferencia debe comerse cocido o asado y la carne a la parrilla o a la plancha.

• La ensalada verde puede contener: lechuga, pepino, tomate, pimiento verde, apio, etc.

¿Las dietas ricas en proteína son malas para el colon?


¿Las dietas ricas en proteína son malas para el colon?

Las dietas ricas en proteína y bajas en carbohidratos que se utilizan para adelgazar podrían tener efectos dañinos a largo plazo.

En un estudio sobre 17 hombres obesos, un equipo de Reino Unido observó que ese tipo de dieta producía ciertos cambios en el colon que, en el tiempo, podrían elevar el riesgo de desarrollar cáncer.

La investigación se concentró en los cambios inmediatos de ciertas sustancias derivadas del metabolismo y no en el riesgo de desarrollar la enfermedad. De modo que no prueba si las dietas ricas en proteína elevan realmente el riesgo de tener enfermedades intestinales.

Pero los resultados exponen la posibilidad, según afirma el equipo en American Journal of Clinical Nutrition.

"La preocupación es que el riesgo de desarrollar cáncer colorrectal aumente por la adherencia de largo plazo a dietas ricas en proteína y con bajo contenido de carbohidratos, en especial, de fibra", explicó por e-mail el autor principal, doctor Harry J. Flint, de University of Aberdeen.

Ese tipo de dietas ayudan a los obesos a adelgazar y el equipo destaca que la obesidad es un factor de riesgo de una gran cantidad de enfermedades, incluido el cáncer de colon. "Adelgazar tiene grandes beneficios para la salud", dijo Flint.

Aun así, agregó que hay que asegurarse de que el plan alimentario incluya cantidades adecuadas de fibra. La alimentación rica en proteína durante meses y años, indicó el autor, puede enfermar el colon.

Los resultados surgen de 17 hombres obesos que realizaron tres dietas cortas: un plan de una semana para mantener el peso; un plan alimentario de 4 semanas rico en proteína y con niveles moderados de carbohidratos, y una dieta de 4 semanas rica en proteína y reducida en carbohidratos.

La primera dieta, que aportaba 360 gramos diarios de carbohidratos, incluía cereales, huevo y tostada para el desayuno, un sándwich y una ensalada para el almuerzo, y pollo, pescado o soja, con pastas, para la cena.

La dieta reducida en carbohidratos, que aportaba 22 gramos diarios de carbohidratos, constaba de huevos y tocino para el desayuno, con almuerzos y cenas con abundante carne, pollo y pescado, junto con algunas verduras y queso.

La dieta con el contenido de carbohidratos más moderado aportaba 181 gramos de carbohidratos por día. Ambas dietas ricas en proteína aportaban menos de 140 gramos de carbohidratos por día.
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Al finalizar cada dieta, el equipo analizó muestras fecales de los participantes para medir ciertos subproductos metabólicos. Durante las dietas ricas en proteína, se les elevaba los niveles de compuestos N-nitroso y otros metabolitos asociados con el cáncer.

Y la dieta rica en proteína y reducida en carbohidratos les reducía las concentraciones de sustancias derivadas de la fibra que protegen del cáncer. Para Flint, los resultados sugieren que hay que tener cuidados cuando se consume demasiada proteína y poca fibra durante períodos prolongados.

El equipo recomienda que las personas que quieren adelgazar se aseguren que consumir suficiente fibra. Los expertos recomiendan que los adultos consuman 28 gramos de fibra por día, aunque se desconoce si es suficiente para una persona que realiza una dieta rica en proteína. El equipo está estudiándolo.
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Las dietas para perder peso no funcionan y fracasan al poco tiempo


Las dietas para perder peso no funcionan y fracasan al poco tiempo

La mayoría de las personas que han estado tratando de adelgazar en algún momento de su vida y se someten a una dieta tras otra, fracasan, tienen un área en el cerebro (la que controla el hambre) similar a un niño rebelde: cuando se les prohíbe comer cierto tipo de alimento, ese niño se querrá rebelar y les pedirá que le den justamente aquello que se ha prohibido. Así que ese ‘niño rebelde’ les mandará señales desde su cerebro para que le den de comer al cuerpo, aquello, que si fuera por voluntad, no comerían.
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Todas las veces que se imponen privaciones mediante una dieta, provocan que el “niño rebelde” se resista contra esas privaciones y los induzca a cometer excesos, es por eso que les cuesta tanto trabajo cumplir con la meta de adelgazar.

Hay personas tan acostumbradas a las dietas que llegan a pensar que ellas son su única esperanza para lograr su sueño de perder peso. Pero ahora verá que no es así y se lo explicaré.

Mire el ejemplo que le refiero a continuación. Cuando nosotros decidimos iniciar una nueva dieta, hacemos una lista mental o escrita de las cosas que nos prohibiremos a nosotros mismos comer.

Decimos, desde mañana voy a iniciar una nueva dieta y nada de pan, postres, dulces, galletitas, gaseosas, chocolate y un montón de cosas más que colocamos en la lista de “alimentos prohibidos”.

¿No le sucede que luego de soportar dos días o una semana a dieta y sin comer ese tipo de alimentos “prohibidos” más los desea?
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La parte rebelde de su cerebro le empieza a pedir justo eso que le prometió no comer más. Lo empieza a desear y ese deseo se va incrementando más, conforme transcurre el tiempo.

Ahora sus pensamientos sólo se centran en ese postre que se supone no debe comer y se encuentra en una ardua lucha entre tus deseos del “postre prohibido” y su llamada “fuerza de voluntad” para seguir con la dieta que se propuso.

De pronto llega un momento, en que ya no lo soporta más, su fuerza de voluntad llegó a su límite y se quebranta e irremediablemente se dirige hacia la heladera y sucumbe ante aquel postre delicioso que está ante sus ojos. Lo devora y en menos de lo que se lo describo ya acabó con él.

¿Y qué sucede ahora? Le invade de pronto un terrible sentimiento de culpa al saber que fracasó ¿Cómo pude haber cedido ante la tentación? ¿Por qué rompí la dieta si iba tan bien? Se recrimina a sí mismo.

Como siente que falló dice bueno ¿qué más da? y aprovecha su derrota para comer cuanto alimento le guste o tenga frente a sus ojos en la alacena o en la heladera.

Llega la hora de dormir y se va a la cama sintiendo una gran pesadez en el estómago por todo lo que ha comido y lo peor de todo es que su moral está desmoronada, se siente mal por todo lo que comió.

Tal vez se promete a sí mismo que mañana volverá a iniciar la dieta y que esta vez no fallará, pero lo triste es que la historia se vuelve a repetir.

Quiero pedirle que se ponga a pensar en esas ocasiones en las que ha estado haciendo alguna dieta y que se responda sinceramente las siguientes preguntas:

---) ¿Por cuánto tiempo pudo llevar a cabo la dieta antes de romperla debido al hambre que le causaba?

---) ¿Cuántos fueron los kilos que pudo perder con esa dieta?

---) ¿Cuánto tiempo tardó en recuperar esos kilos perdidos?

---) ¿El someterte a esa dieta y después romperla qué tipo de sentimiento le dejó: ¿satisfacción? ¿frustración?. Seguramente la experiencia que ha vivido con las dietas no ha sido muy alentadora ¿o me equivoco? Pero déjeme decirle que eso no ha sido culpa suya ni mucho menos falta de fuerza de voluntad.

A continuación le explicaré por qué las dietas para adelgazar no son efectivas en más del 90% de los casos:

Las dietas para adelgazar disminuyen el metabolismo y por tanto le hacen almacenar más grasas.

Una dieta prolongada y rigurosa o también el someterse a varias dietas sucesivas hacen que el metabolismo se haga más lento. Esto se debe a que cuando nosotros restringimos la cantidad de alimento que le damos a nuestro organismo por un período prolongado, éste no sabe que lo único que queremos es perder un poco de peso y más bien “piensa” que lo queremos matar de hambre y entonces se defiende almacenando más reservas de grasa o energía para sobrevivir a ese lapso de escasez de alimento y para lograr acumular esa grasa o energía disminuye el metabolismo, es decir, la rapidez con la que nuestro cuerpo asimila o quema las calorías.

Así que el hacer una dieta tras otra, va provocando que su metabolismo se haga cada vez más lento y eso es justamente lo que la gente que quiere adelgazar no desea en absoluto, sino al contrario, quieren tener un metabolismo que queme las calorías rápidamente.

Otro de los efectos negativos de las dietas podría ser el sufrir una descompensación debido a la falta de nutrientes necesarios en nuestro cuerpo; esto provoca que nos sintamos desganados, sin energía, también puede causar dolores de cabeza debido a la baja del azúcar e incluso mal humor como consecuencia de todo lo anterior. Puede también suceder que nuestras defensas del sistema inmune se debiliten y seamos más propensos a las enfermedades.

Si investiga sobre estadísticas relativas a la efectividad de las dietas, se va a dar cuenta de que éstas fracasan en más del 90% de los casos. Lo contradictorio es que a pesar de ello la gente siga recomendándolas y tratando de apegarse a una dieta para adelgazar. Y en aquellos pocos casos en que las dietas llegan a funcionar, sólo es por poco tiempo porque la mayoría de las veces la gente vuelve a recuperar el peso perdido y aún unos kilos de más, a lo que le llamamos el famoso “rebote”.

Sin embargo, es posible perder todo el peso que tiene sobre su peso ideal sin tener que seguir una dieta, sin sufrir ni pasar hambre mientras siga perdiendo kilos mes tras mes y no recuperarlos, en tanto se permita a sí mismo entre otras cosas, que su mente vaya asociada a ese cuerpo que adelgaza. Esto se logra si durante el proceso de adelgazamiento deja aflorar y fluir los sentimientos y emociones que vayan surgiendo, para ir logrando un mayor autoconocimiento y aceptación de sí mismo.